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Exposición Virtual

Carlos Mensa


Carlos Mensa
Inicio 07/10/2016
Exposición celebrada el 27 de septiembre de 2008 al 15 de abril de 2009 en la Fundació Vila Casas

Contemplación Mutua. Carlos Mensa

 

Des-ocultaciones de una contemplación mutua

 

Ninguna clase de cuerpos temo sino a los humanos

Goya, Carta a Zapater

 

Son sus retratos los que están contemplando, y sus vidas las que se recrean en el discurso; los monstruos corresponden a las imágenes cotidianas que, por lo corrientes, no aciertan a identificar; todo su mundo, y el mío, y el de todos, paga el tributo exigible a quienes han sabido acertar con la llave de la puerta y descubren con asombro que la trascendencia, el más allá, es un patio cubierto de gallinas.[1]

 

El título de la exposición parte de una pintura de 1981, Contemplació mútua, que provoca el juego...


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CUADROS DE LA EXPOSICIÓN: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21
Pintor en el estudio
1980
Pintura
Acrílico sobre tela

Esta obra habla del sexo y la pulsión sexual. Mensa escapa a las fronteras y definiciones y plasma parte de su ser en cada pieza. Expresa las contradicciones de la existencia humana y nos recuerda la vulnerabilidad de nuestra condición. No tiene reticencias en ser provocador, desnudarse y exponerse, aunque muchas veces lo haga oculto tras una máscara o un yelmo. Incluso sus personajes femeninos aparecen sin rostro, siendo únicamente cuerpos sexualizados en éxtasis. Él, más que espectador, es guardián de la escena y se interpone entre el espectador y esta. Quizás se presenta a sí mismo como defensor del impulso sexual, de la contracorriente, de lo oculto y en definitiva de cualquier tipo de pensamiento, sea este o no adecuado.
Gorda con Yelmo
1974
Pintura
Acrílico sobre tela

Gorda con yelmo es una pintura de tratamiento clásico. Nos recuerda a las representaciones de caballeros, de familias reales y de retratos propios de un periodo de tiempo en que solo el estrado social más alto (o poderoso) se podía permitir quedar retratado así. Encontramos ciertos paralelismos quizás con la obra El bufón el Primo de Velázquez. Al igual que en la obra de Mensa existe una dignificación de lo grotesco. La diferencia más esencial se encontraría en que Velázquez oculta las deformidades de su personaje, lo sienta para que no se vean sus piernas cortas y le cierra los puños para que no se perciban sus manos. Mensa, en cambio, exalta la anomalía. En el caso de la pintura de Mensa, no es importante la identidad del sujeto, mientras que Velázquez busca retratar concretamente al bufón don Sebastián de Morra.
La domadora
1972
Pintura
Acrílico sobre tela

De iconografía surrealista y con una clara referencia a la pintura metafísica de De Chirico que encontramos en forma de maniquí en un segundo plano, Mensa nos presenta a su domadora. ¿Qué es este enigmático personaje que se esconde tras la máscara? Se nos insinúa entre tímida y coqueta, aunque sus manos podrían intentar esconder su cara bajo un gesto ambiguo. Dos grandes animales escoltan a la protagonista, se encuentran abatidos y desprovistos de voluntad propia. La imagen nos sugiere una batalla encarnizada en la que la protagonista ha ganado y ahora intenta disimular bajo un gesto de inocencia picaresca.
Contamos contigo
1972
Pintura
Acrílico sobre tela

Contamos contigo es una provocación al espectador. Presenta una situación surrealista en la que el personaje colocado delante de un sofá rojo y sentado en una silla de ruedas se dirige al espectador. De aspecto poderoso y claramente mutilado, mantiene una dignidad propia de un dirigente. Este parece dirigirse a nosotros, “Contamos contigo” nos dice. Como si nosotros fuésemos la única esperanza. Nos sentimos engañados y obligados, somos los únicos capaces de cometer lo que se nos ha encomendado. Porque no dejamos de sentirnos igual que el protagonista, postrados, mutilados. El título de la obra es un claro mensaje al espectador, un recordatorio de que formamos parte del universo de Mensa y de que este cuenta con nosotros.
Sense títol
1982
Pintura
Acrílico sobre tela

Sense títol es una de las piezas inacabadas que encontramos en esta muestra y que quedaron sin terminar a causa de la repentina muerte del artista en 1982. Nos encontramos ante uno de los temas recurrentes en la obra de Mesa, la personificación de los animales. Quizás como representación de los impulsos del ser humano que van más allá de la conducta social humanizada, siendo sus obras de este tipo un recordatorio de los impulsos que el ser humano se esfuerza en esconder o una naturaleza que intenta negar. El fondo de la obra está compuesto de arquitecturas que recuerdan a la pintura metafísica.
Hombre con Yelmo
Pintura
Óleo sobre lienzo

Una de las obras del artista realmente incómoda a ojos del espectador, no solo por la deformidad del personaje protagonista sino por el tratamiento que hace de él. El hombre se encuentra dignificado, su identidad esta cubierta con un yelmo, pero este está adornado con una escultura dorada que se asemeja a algún personaje mitológico. Incluso las hojas recuerdan a plumas rojas y doradas propias de un ave fénix. Nos encontramos ante una exaltación de la deformidad. Lo feo, impropio, oscuro, amorfo, está colocado encima de una peaña. Plantamos cara ante la antítesis de los cánones de la escultura clásica y aun así no podemos dejar de mirar. El artista pretende quizás reafirmarse en la idea de que la naturaleza del ser humano no es solo aquello que nos esforzamos en realzar, sino que la otra mitad que mantenemos oculta, la deformidad del espíritu y de la moral también nos define y, por tanto, debería ocupar el mismo lugar.
Contemplació mutua
1981
Pintura
Acrílico sobre tela

Carlos Mensa se rebela contra la injusticia. Para ello usa el humor negro, la sátira y la ironía más ácida. Desacraliza el poder y usa el sarcasmo destructivo para hablar de la estupidez humana. En Contemplació mútua el espectador forma parte del público que también aparece en la obra. Esperamos sentados y expectantes a las declaraciones de un simio que nos mira con insolencia. Nos contempla desafiantes desde el poder. Nos encontramos ante una imagen poéticamente construida que nos evidencia la absurdidad del poder. Nos vemos formando parte de un juego de miradas sin sentido.
Pintor en el estudio I
1979
Pintura
Acrílico sobre tela

Carlos Mensa vivió un temprano exilio a causa de la Guerra Civil española, que influyó en la temática de alguna de sus obras. Realizaba una crítica tanto a las instituciones de poder como al franquismo y a la nueva sociedad de consumo en la que vivía. Algunas de sus obras presentan, además de una técnica depurada y detallista que roza el hiperrealismo, una iluminación tenebrista. El claroscuro refuerza la turbiedad de la escena, esta es perturbadora, desconcertante e incómoda. Entendemos que el artista se representa a sí mismo como cardenal, ya que Mensa solía usar el humor ácido para transmitir su mensaje y no tomarse nada en serio. De este modo el humor negro es hilo conductor de algunas de sus ideas mas controvertidas.
El coleccionista
1979
Pintura
Acrílico sobre tela

Un animal humanizado, oculto bajo la chaqueta se cubre. Imaginamos una silueta aviar que se escabulle en las sombras. El coleccionista, como llama el artista a su personaje principal, parece perpetrador de un hurto. Consigo acarrear una escultura o maniquí y lo que parece ser una puerta de coche. Este comportamiento podría atribuirse al de una urraca y al mito de que estas acumulan objetos de valor como haría un coleccionista. La obra esta teñida de una brutal ironía sobre el consumo que tanto criticó Mensa en sus obras. El coleccionista aparece como un ladrón que acumula simplemente por el hecho de tener sin necesidad de apreciar qué es lo que se lleva con él.
Caps amb una gran bola al damunt
1964
Pintura
Óleo sobre lienzo

Parece que Mensa resalta todos esos atributos de la condición humana que no son nobles. Huye de los estereotipos apolíneos y se centra en la parte oscura del pensamiento. La mentira, la dominación, el miedo y la inseguridad son conceptos que evoca con crudeza. Podría partir de la propia lucha del artista no solo con la sociedad sino consigo mismo. Se debate en aceptar todo lo feo y oscuro de su ser. Por eso siempre nos inquieta su obra y nos reconocemos porque son conceptos atemporales. Todo espectador ve representada su parte más vil. Nos miramos en el espejo que el artista ha pintado y aceptamos incómodos el reflejo.
Vellard amb turbant
1981
Pintura
Acrílico sobre tela

Caballero de la mano en el pecho
Pintura
Acrílico sobre tela

Inquisidor
1981
Pintura
Acrílico sobre tela

La salida
1964
Pintura
Acrílico sobre tela

Paletes
1964
Pintura
Acrílico sobre tela

Sense títol
1964
Pintura
Acrílico sobre tela

Dona amb cotilla vermella
1964
Pintura
Acrílico sobre tela

Sèrie Locas I
1982
Pintura
Acrílico sobre tela

Sèrie Locas II
1982
Pintura
Acrílico sobre tela

Gorda con yelmo
1981
Escultura
Bronce

Home-Au
1982
Pintura
Acrílico sobre tela





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