Corberó, privat

Xavier Corberó


(Barcelona, 1935 - 2017)

Intimo y privado, la capacidad de sorprendernos de Xavier Corberó

 

Se han convertido en poco importantes las ideologías políticas,

sociales o generacionales. Ahora, lo que cuenta sobre todo es la

fuerza de la imaginación y la capacidad de sorprender, de asombrar.

Bartosz Zurawiecki, 1997

 

 

Complejo, entrar en el universo privado de Xavier Corberó! No se si este ejercicio que me propongo se le llama “coger el toro por los cuernos”. Cosa que no haría nunca por el respeto que tengo a los animales, pero nos adentraremos hacia un terreno donde el animal humanizado tiene tanto protagonismo como el ser humano.

 

El punto neurálgico donde consigo situar mentalmente a Xavier y a Midu, es la cocina con el paciente loro que se vuelve celoso con la presencia del macho, la habitación contigua con la chimenea, el otro espacio donde nos hemos perdido unas cuantas veces entre montañas de dibujos, de autorretratos irónicos llenos de sentido del humor, de ingenio y de ternura...Los caballos o los burros que se resfrían, estresan, tienen “mucho morro” -de silicona, como debe ser!-, la presión baja, no saben que hacen aquí, están perplejos “frente a las cosas de la vida” o anonadados, llevan los labios pintados o un rimel que hace milagros, son enamorados no correspondidos o actúan como “profesionales” de la picaresca[1].

 

  • ..¿Qué pone? ¡Con mucho morro!..¿ves los labios rellenos de silicona?...Y ésta, es la separada..¿tiene la cara, eh, de separada? ¡A todas se les ponen los ojos de esta manera!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Corberó siempre busca la participación del espectador, tu reacción...Mientras avances por su universo privado, todo se mezcla: la inagotable conversación  de un hombre repleto de simpatía  y de inteligencia, de vuelta de todo, que sabe tocar el punto débil cuando le conviene, pero siempre con el contrapunto irónico...Tan difícil es seguir al cien por cien la conversación como avanzar por cada rincón de las “casas”[2] Corberó, vasos comunicantes llenos de imaginación y de puertas que se abren o se cierran antes de alcanzar toda la articulación laberíntica de los diferentes espacios. De paso, entre espacios, he anotado en el cuaderno:”la casa de las mil puertas”...Un sistema de sistemas, una casa de casas, un escenario de escenarios...y no puedo evitar las imágenes de los enunciados rápidos del doctor Ingravallo, el personaje de Carlo Emilio Gadda a Quer pasticciaccio brutto de Via Merulana, las cerillas iluminadoras que, transcurrido el tiempo de incubación, revivían al oído de todos los que le habían escuchado. Y podría decir, como en el libro: “el escultor Corberó ya me lo tenía dicho” [3]. Un laberinto que te transporta hacia la infancia y que transmite la necesidad de dejar migas de pan para no perderte...La atención está ocupada en todo lo que sientes y lo que ves. Curiosamente, los ritmos localizados en la visualización instantánea de cada obra, se conectan con su propia vitalidad.

 

He leído en algún lugar que no es “ni una casa, ni un casillo, ni un almacén, ni un estudio...”porque, de hecho, esta multiplicidad de estructuras comunicantes, lo son todo, y la casa como conjunto de casas se articula y armoniza como una de sus esculturas. El mundo orgánico, la vida en sus diferentes escenarios, la pluralidad  de opciones y de caminos que se presentan, la arquitectura y el diseño, el arte y la relación con sus propios espacios vitales, el dentro y afuera, hasta el árbol que nace en la grieta, entre la piedra y el hormigón, creándose su propio hábitat. El azar que convoca la metáfora del ser humano también vive dentro del universo privado de Corberó, y su sensibilidad crece con la intervención de aquello inesperado que tantas veces puede aparecer en la obra, aquello inesperado que nos dispara mientras andamos...y

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

llega un punto donde descubrimos que en su vida, como en su arte, acontece “una armonía de contrastes”. La pasión por el contraste es evidente en los diferentes ambientes y entre los diversos objetos que lo rodean, como lo es el sentido primitivo de las formas y sus acabados depurados, pulidos, refinados...; la combinación de los materiales, de los colores, de las texturas....; la suma que acumula inputs a través de un largo bagaje de conocimientos y la capacidad de asociar hasta la síntesis más provocadora que todo lo desmitifica.

 

  • ¡Aquí tenemos la escultura de Mohamed Pujades...Está apunto de ser presidente!- me dice con su ironía a flor de labios.

 

 

No es de extrañar este planteamiento de la casa si tenemos en cuenta su interés por la arquitectura y la participación activa en el espacio urbano -la rehabilitación de plazas y calles de Barcelona- , el peso que tiene y ha tenido la escultura pública en su trayectoria, el hecho de intervenir un contexto, como ha proyectado en tantos lugares y países del mundo, y transformar el sentido perceptivo. Pero esta es otra historia que aunque deriva del privado, el despliegue y la recepción es todavía muy pública. ¡No toca!.

 

Sin embargo, quiero recoger la importancia que tiene el colectivo humano en cuanto a la esfera pública y su carácter individual cuando concierne a lo privado. Estando acostumbrados a recibir las consecuencias del ego “creativo”, de desviar las estrategias tendenciosas de todo aquel que quiere ser marca en el mercado del arte, sorprende encontrar un gran creador y que al mismo tiempo sea solidario con el resto de los compañeros.

No es gratuito que, en todas las visitas, cada vez, me haya hablado y enseñado obras de otros artistas que necesitan abrirse camino, con la apasionada firmeza del descubrimiento, como tampoco lo es la larga nómina de gente que ha pasado por su vida.

 

 

 

Corberó privat

 

... entre esos dos signos se entabla un diálogo.

El espacio cobra vida, se convierte en comunicación,

habla, atrae, sorprende, anuncia algo

 

 

 

 

Ryszard  Kapuscinski[4]

 

Corberó privat es una exposición diferente, divertida y sugerente, que no pretende adentrarse en el camino convencional de las retrospectivas. De hecho, se trata tan solamente de hallar conexiones con obras de distintos momentos y establecer puentes entre lo realizado en los años sesenta y setenta, hasta con alguna obra de su época de Londres, en el año 1956. Son los fragmentos casuales de una vida, de una trayectoria, que extraídos del contexto temporal en que han sido creados toman forma y dimensión para alertarnos de otro tipo de sentido, porque como diría William S. Burroughs, lo que comunicamos de un trayecto vital no es nunca una “narración ordenada desde el nacimiento hasta la muerte”.

 

Observador del mundo, curioso, posiblemente porque tiene claro que todo es fugaz, muy tempranamente empezó a viajar. Auster, en su “cuaderno rojo” explica que marchó a París porque “quería estar en el extranjero para percibir menos que, estés donde estés, todo el mundo es extranjero”. Corberó, después de pasar por Suecia, un lugar que se le queda pequeño y demasiado vacío por su habilidad, aterriza en Londres durante cinco años. Aunque en el año 1960 se instaló en Esplugues, el viaje es una constante.  Si consideramos la palabra “extranjero” como equivalente del otro, nos percataremos que somos nosotros estos otros, que cada contacto nos desvela lo que decía Primo Levi, la cita que encabeza uno de los catálogos de Corberó: “Il futuro a un cuore antico”.

 

 

Las distintas vías de trabajo, iniciadas en sus primeros años, se canalizan a través de los dibujos, las pinturas, los relieves y las esculturas, donde la relación puede ser la del dibujo de taller con su correspondiente escultura, pero también encontramos muchas referencias, como los trazos de los dibujos que coinciden con las líneas de los relieves, con unos signos llenos de contrastes, ritmos, vibraciones...Cuando se habla de su obra, siempre se busca la etiqueta que puede enlazar con el magismo y el informalismo de unos primeros momentos, el surrealismo, la abstracción..., pero no se enmarca en ningún movimiento,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

aunque si abrimos el abanico acabaremos por entender la amplia conjunción adjudicada entre el clasicismo y el romanticismo. No se deja de lado las afinidades o las coincidencias, en cuanto a la actitud creativa con otros artistas, porque de hecho la huella de un pasado se funde con el estado latente de sus intuiciones y las consecuencias de unas problemáticas sociales, políticas y humanas, vividas en su propia piel. Siempre hablamos de oposiciones y de contradicciones, pero en realidad son conjunciones que, en lugar de polarizar ideas, formas, tratamientos técnicos, movimientos...las unen. Las divisiones son estrategias de mercado y no son ganancias, sino pérdidas para el ser humano.

 

 

 

La exposición Corberó privat aporta también una instalación hecha y pensada especialmente para el espacio, donde se ha querido dar un peso específico a la parte que refleja este descubrimiento de un mundo íntimo, donde a menudo aparecen piezas antiguas, encontradas, re-descubiertas por el mismo autor, que se sorprende asimismo  y revive los diferentes impactos recibidos, como el del agua cuando nació su hija Anna. Nos damos cuenta de este enlace hecho de similitudes, de cómo el estilo y el fondo tan solamente buscan la manera de expresarse, pero en realidad todo se aproxima...

 

  • ¡Los creadores de hoy en día son los de marketing y los otros son los bufones! -me comenta mientras hablamos de otro aspecto importante, sin lugar a dudas relacionado con este planteamiento expositivo que presenta el Espai VolART de la Fundació Vila Casas. Antes hablábamos de los estilos, ahora lo hacemos de marcas...Me indica aquel pasado de los diseñadores y este presente que yace en manos del marketing. “Son los que infectan el arte” y es grave, porque “la mayoría se ha convencido de esta estrategia de la cual es difícil escapar”.

 

Pero el arte, para Corberó “siempre es inmanente” y no se mueve tanto como a veces puede parecer...

 

  • “No se ha de ser heroico sino estar seguro de uno mismo y procurar vivir de acuerdo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Posiblemente es este vestido de trascendencia que se quiere dar a las cosas, mientras la apariencia pasa a convertirse en la pose de este mundo fuera de lugar que, cuando es pequeño, se convierte en ridículo. Aquí no realizaremos la crítica con contenidos seudo-políticos que nos afecten, a todos juntos; pero debemos tener claro que él, como creador, tiene esta capacidad de sorprendernos dándole la vuelta a todo y a todos.La conversación nunca cesa. Andamos. Comemos sentados alrededor de la mesa de la cocina. Hagamos una hojeada irónica a un mundo que se asemeja al funambulismo , siempre pendiente de mantener el equilibrio en la cuerda floja. El antes, el ahora y el después se armonizan con su talento innato para detectar cualquier anomalía. Y hablamos de la estirpe de artesanos que le ha precedido, del abuelo, del padre o del tío Valeri, y de cómo es un heredero en este sentido, porque entre sus defensas está muy presente la artesanía, la materia trabajada de forma manual, la piezas fundidas a la tierra directa que tan poca gente sabe hacer...Como escribía Daniel Giralt-Miracle[5] a partir de las esculturas antropomorfas y zoomorfas presentadas en el Jardín Botánico de Cap Roig, es difícil seguir la trayectoria - de hecho otro texto de M. Lluïsa Borràs [6] con motivo de la exposición al Centro Cultural Tecla Sala hace un recorrido exhaustivo  por las distintas etapas. Que se puede decir de un escultor - como dice Daniel - “que ha llevado a cabo más de cien exposiciones, que exhibe su obra en más de 30 museos de todo el mundo y en los espacios públicos de Barcelona, Madrid, Washington, Palma de Mallorca, Dallas, Ámsterdam, Londres, etc...”?

 

Casi todos los escritos que he leído sobre Corberó enfatizan la importancia de la herencia familiar, “de los talleres de metalistería de nuestro país y del gusto por las técnicas y los oficios artesanos”. Su admirado Gargallo trabajó en el taller de los Corberó y abordar este punto puede ser peligroso en el momento de desvelar ciertos caminos, ciertas herencias, ciertas trampas, ciertas farsas..., de nuestra cultura. Por esta razón, prefiero seguir con su autenticidad, con el dominio de unas técnicas que ha sido capaz de integrar en su propio mundo creativo. Un mundo donde la expresión es la base desde donde estirar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la búsqueda, allí donde las formas orgánicas y geométricas se transforman en el contrapunto de una incisión, una grafía, un símbolo, un accidente...; allí donde el peso puede convertirse en levitad, fragilidad, transparencia...y nosotros, como espectadores, siempre hallaremos nuestros otros, porque descubrir es descubrirnos junto con todos los extranjeros que llevamos dentro. Al final de la exposición ya nada no es privado.

 

 

 

                                                                                                          Glòria Bosch

                                                                                  Barcelona-Esplugues, 2007

 

[1] Verdadero, pone un autoretrato del 2003, y a continuación: “Recién salido del armario y justo después de encular como profesional al conde Juanito San Miguel de Castellar, a quien le gustó lo que más la sombra de mi bigote militar espanyol –años 50-, se me corrió mucho él y el rouge. Me volveré a pintar. Todo sea por Espanya y su nobleza baturra, real y las demás”.

[2] Este núcleo de casas antiguas y articuladas entre si es el Centro de Activitades e Investigaciones Artísticas de Catalunya a Esplugues, fundado en el año 1972 por el artista como residencia de los artistas que se estacionan  en Barcelona.

[3] Esta complejidad  o “la presencia simultánea de los elements más heterogéneos que concurren a determinar cualquier acontecimiento, le sirvió a Ítalo Calvino para enfocar una de las conferencias de Harvard en el curso academico 1985-86: la multiplicidad.

 

[4] A Lapidarium IV, Barcelona, Anagrama, 2003. Kapuscinski escribe después de observar con atención unas pinturas, palabras que de manera genérica se pueden aplicar al resultado de un proceso creativo y, en concreto, al diálogo creado en esta exposición de Corberó.

[5]“La força de les formes. Xavier Corberó”, dentro de Crítica i crítiques. Escrits d’art, Vic, Eumo Editorial – H.AAC, 2005, pp. 211-214.

[6] “Cuando el espíritu lógico y el romántico coinciden”, dentro del catalogo de la exposición Corberó a la Tecla, L’Hospitalet, Centre Cultural Tecla Sala, 1diciembre 1994-22 Enero de 1995, pp. 11-18. Al margen de este texto donde puede seguirse ampliamente la trayectoria, encontramos una importante antología de textos, de opiniones sobre su obra en diferentes etapas, como es el caso de las exposiciones de Nueva York: William B. Jordan (1980), Kenneth Frampton (1982), Robert Hughes (1988), John Yau (1988)…