Amèlia, poco a poco
(...) somos seres racionales con un cerebro emocional antiquísimo,
que evoluciona con una lentitud enorme.
Marina según Mac-Lean[1]
Poco a poco caminamos por los lugares y los tiempos vividos, como si nuestro escenario se transformara constantemente dentro de un cuadro transitable en el que se funde la velocidad del cambio que da el
conocimiento y “la lentitud con la que podemos alterar nuestros afectos”. Desde fuera hacia dentro se escribe la secuencia del texto sobre Amèlia y su obra, como si fuera el rastro que deja la vida a su paso.
Cuando el mundo se abre al exterior iniciamos un recorrido que avanza al revés, en el que aparece el...














