Nos encontramos en el interior de un ojo, una cámara que se asoma al exterior y produce imágenes. En la luz excesiva, en el ofrecimiento de todo a la mirada, hay, sin embargo, una escasez radical. El órgano está agotado, como nosotros. ¿Qué nos haría falta para ver de nuevo?
Recuperando libremente un fragmento de una pintura renacentista, la exposición plantea esta posibilidad: si las facultades visionarias se extinguen, necesitaremos que nos broten unos ojos nuevos, necesitaremos gestos que señalen un poco más allá de las visiones agotadas. Resulta imposible la acción sin fantasía, dicen, la fantasía está en la base del movimiento y, por esto, debemos persistir en...